M de Martin Margiela

Martin Margiela es uno de los diseñadores más emblemáticos de su generación. Con sus colecciones conceptuales, su predilección por la desconstrucción y los materiales recuperados, sus desfiles en lugares insólitos, y su comunicación singular e innovadora, Martin Margiela cuestionó, a través de sus creaciones, el sistema que subyace la moda y su obligación de renovación perpetua durante más de dos décadas.

Nacido en Lovaina (Bélgica) en 1957, Martin Margiela recibió en 1980 su diploma del departamento de moda de la Academia Real de Bellas Artes de Amberes. En 1984, se convirtió en el asistente principal del creador parisino, Jean Paul Gaultier, en donde permaneció tres años. Entre 1987 y 2003, concibió el guardarropa femenino de Hermès y, en 1988, fundó su propia casa de moda, la Maison Martin Margiela, en asociación con Jenny Meirens, en donde permanecería como director creativo hasta el 2009.

Tras la creación de su casa de modas en 1988, no volvió a mostrarse en público ni a dar entrevistas. Las respuestas a las preguntas de los periodistas siempre las da en la primera persona del plural, siempre por fax. Su actitud es un homenaje al trabajo en equipo inherente en cada creación de moda y, a la vez, un rechazo categórico del culto de la celebridad que reinaba ya para los años 90s en el sistema de la moda.

En los desfiles y foto-reportajes de la Maison Martin Margiela, la cara de las modelos era, con frecuencia, cubierta con velos, maquillaje y peinados. En las fotos de sus lookbooks, una línea negra o blanca cubría los ojos y subrayaba el anonimato. Con esta estrategia, Margiela buscaba darle más importancia a la creación que a la personalidad del creador o de la modelo que lo llevaba puesto.

Esta misma filosofía la aplicaba a otros elementos de la ropa. Las etiquetas, por ejemplo, eran completamente blancas, cosidas a la prenda de vestir con cuatro puntos blancos, en un cuestionamiento emblemático de la obsesión con el logo que predominaba en la moda de los 90s.

En sus creaciones para la Maison Martin Margiela, reinaba el blanco —en un fuerte contraste con el negro y el gris concreto que reinaban en la arquitectura de finales de los 80s—. Tal vez lo que más lo atraía del blanco es que en este color es donde más rápido se imprimen los trazos del paso del tiempo.

En su trabajo para Hermès, exploró temas similares. Desde un comienzo, decidió eliminar los coloridos patrones estampados, típicos de la marca, de sus diseños. Utilizó una gama de colores monocromática y se concentró en las innovaciones del corte, las técnicas y los materiales con los que creaba sus diseños. Así, creó un sinnúmero de piezas transformables, que podrían ser utilizadas de distintas formas, y que podían combinarse de innumerables maneras.

img_1677

A lo largo de su vida creativa, Martin Margiela fue un estudiante serio de la moda; desde su primera colección fueron evidentes sus distintas preocupaciones y obsesiones. Temas recurrentes en su trabajo fueron su estudio de la sastrería (rechazando la tendencia ochentera de hombros prominentes), de la proporción (con prendas oversize y undersize), del color, de la construcción (usando pinzas, costuras y forros como elementos de diseño) y del efecto trompe-l’oeil.

Al mismo tiempo, cuestionó las pomposidades de la moda, escogiendo estaciones de metro abandonadas, supermercados, lugares lejanos y oscuros de París para mostrar sus colecciones, en una época en que la mayoría de los diseñadores albergaban sus shows en el centro de la ciudad, cerca del Louvre. Creó ropa a partir de afiches que encontraba en las estaciones de metro, de mantones que encontraba en mercados de pulgas, de trajes viejos para teatro y de ropa vintage. Y con su línea de ropa “artesanal”, cuestionó la labor manual que tan frecuentemente se asocia con la alta costura.

Hoy, casi una década después de retirarse del diseño por siempre, Martin Margiela permanece en el anonimato y su cara es desconocida para la mayoría de sus seguidores. Pero sus atrevidos diseños siguen hablando por él e influyendo en el trabajo de otros diseñadores contemporáneos, incluyendo a Demna Gvasalia (en su trabajo para Vetements y Balenciaga), Phoebe Philo (especialmente para Hermès) y Thom Browne.