Z de “Zoot Suit”

El zoot suit fue uno de los trajes masculinos más extravagantes que existieron durante la primera mitad del siglo XX. Con su estilo ancho y relativamente descomplicado, refleja una nueva sensibilidad estética que se impuso entre los jóvenes, a pesar de la desaprobación de los padres y diseñadores, y el intercambio comercial y creativo entre sastres, vendedores y consumidores, que transformó una moda masculina del común en algo espectacular.

La génesis del zoot suit no es clara y, como sucede con frecuencia en la historia de la moda, son muchos los que reclaman haber sido su primer creador. Como cualquier traje, el zoot suit era un conjunto de chaqueta y pantalón de paño que debía cubrir y, a la vez, decorar el cuerpo masculino. Pero lo que lo diferenciaba del traje masculino típico de la década de 1930, cuando comenzó a surgir, fue la forma en que buscaba ampliar los hombros del hombre que lo usaba, alargar su torso y “aflojar,” de alguna manera, sus piernas.

Ya desde el comienzo del siglo XX se venía dando una relajación gradual de la forma y el estilo masculino, que llevó al diseño de trajes ligeramente drapeados en Inglaterra y Estados Unidos. Para mediados de la década de 1930, los “New York drapes” o “Harlem drapes,” con siluetas anchas, habían comenzado a desarrollarse en el barrio tradicionalmente poblado por inmigrantes, afroamericanos y latinos en la ciudad de Nueva York. Para la década de 1940, los “Harlem drapes” se habían convertido en un diseño muy popular entre las juventudes afroamericanas, mexicano-americanas, filipinas y otras minorías étnicas en Estados Unidos. Poco a poco, la silueta ancha y drapeada del traje masculino se hizo conocer como el “corte norteamericano” y se impuso alrededor del país en las décadas de 1940 y 50.

Se cree que, inicialmente, el zoot suit se dio como una respuesta de los sastres a las necesidades de los jóvenes de extender la vida útil de sus trajes: las chaquetas largas tapaban cualquier signo de desgaste en la parte trasera del pantalón y las siluetas anchas les permitían crecer sin necesidad de cambiar los trajes con tanta frecuencia. Pero la cantidad de testimonios que muestran cómo muchísimos jóvenes de grandes ciudades estadounidenses como Nueva York, Chicago, Detroit y Memphis gastaron todos sus ahorros e, incluso, se endeudaron para conseguir su estiloso zoot suit, hace pensar que este fenómeno fue también una tendencia social en la que estos jóvenes, con frecuencia ignorados y reprimidos por el Estado norteamericano, buscaban darse a ver bajo la luz pública.

Con la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial en 1940, el zoot suit se convirtió en un foco global: ¿cómo era posible que los jóvenes norteamericanos malgastaran tantos metros de tela, que podrían ser mejor utilizados para el esfuerzo bélico? En este momento, y tal vez por primera vez en la historia norteamericana, el Estado se convirtió en un árbitro de moda y restringió el uso de telas en la creación de vestidos. Los creadores de zoot suit, entonces, adaptaron sus métodos de costura para seguir cosiendo trajes drapeados, sin infringir la ley, y logrando que el estilo sobreviviera a la guerra. Al terminarse la guerra y, con ella, las restricciones, el zoot suit se había convertido en un objeto de fascinación y fue adoptado, incluso, por hombres que nunca antes habían pensado en vestirse con trajes tan anchos y sueltos. Hoy, hace parte de la historia como una muestra de los estilos masculinos que han ganado visibilidad y contradicen la idea de una “Gran Renuncia Masculina” absoluta.

Lecturas adicionales

Alphonso D. McClendon, “A Stylish History of Jazz, 1900–1960,” Fashion and Jazz: Dress, Identity and Subcultural Improvisation (Londres y Nueva York: Bloomsbury, 2015), pp. 15–42.

Eduardo Pagán, “Zoot Suit,” The Berg Companion to Fashion, editado por Valerie Steele (Berg Publishers, 2010), pp. 751–753.

Kathy Peiss, “Making the Zoot Suit,” Zoot Suit: the Enigmatic Career of an Extreme Style (Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2011), pp. 15–42.