La moda sostenible como rehabilitación, según María Jimena Daza

Uno de los espacios más importantes que presta Colombiatex es el Pabellón del Conocimiento de Inexmoda y la UPB. Aunque es invaluable el conocimiento que se transmite en estas conferencias, además del gran esfuerzo por lograr una unión casi imposible entre la academia y la industria de la moda, hay una conferencia que quiero resaltar: la de María Jimena Daza (más conocida como María Cometa) sobre la moda sostenible. Hoy la publico no sólo porque es uno de mis temas favoritos—con el género y la creación de identidad—en torno a la moda, sino también porque siento que nos hacen falta plataformas que nos ayuden a ser conscientes de que éste es un problema enorme en las industrias textiles y de que podemos hacer las cosas muchísimo mejor.

María Jimena inició su conferencia con su historia personal: cómo pasó de ser una compradora irresponsable a una consumidora de moda consciente y sostenible. Para ella, el consumo responsable es más que una tendencia; es el estilo de vida que debemos adoptar para el futuro. Pero para los amantes de la moda, conscientes del cambio constante que producen las tendencias, es necesario darse cuenta de la necesidad de gasto y desperdicio que este sistema requiere y luego pasar por un proceso de rehabilitación hacia el consumo sostenible de la moda.

Este proceso de rehabilitación, dice María Jimena, consiste de cuatro pasos esenciales, que explico a continuación.

1. Informarse

Más que informarnos sobre cuáles son las próximas tendencias, debemos informarnos sobre el origen de la ropa que compramos y nos ponemos: ¿de dónde viene la ropa? ¿quién la hace? ¿qué impacto tiene? Este impacto, vale la pena recordar, se da en dos niveles distintos, aunque igualmente importantes: el ambiental y el social. Para comenzar a informarnos sobre estos tema, hay dos fuentes importantes y muy conocidas: el documental The True Cost y la campaña “Who Made My Clothes?” (¿Quién hizo mi ropa?) de la organización mundial Fashion Revolution.

2. Dejar de creer en el color de la temporada

Todo los amantes de la moda sabemos que ella se mueve gracias al cambio constante de tendencias. Pero este flujo ha llegado a una velocidad tan alta, que se ha llegado a valorar lo ecléctico en el sistema, en donde cada quien crea su estilo único y varias tendencias conviven en un mismo momento. Entonces, si hoy se puede decir que todo es una tendencia, ¿por qué no simplemente dejar las tendencias? Vale la pena, para ser más sostenibles, detenernos un poco y bajarle el ritmo a las compras.

3. Remordimiento

Al darnos cuenta del daño ambiental y social que hacemos como consumidores irresponsables, es más que natural que sintamos remordimiento. Pues, como consumidores, hacemos parte del problema. Es más: tenemos muchísimo más poder que las marcas en la creación del problema porque, al final, somos quienes decidimos qué comprar.

Así que no hay excusas para no ser consumidores conscientes. Cuando uno compra algo, está votando por el mundo que quiere. Y si elegimos vestirnos con lo que nos hace felices—incluyendo un mundo mejor—podemos comenzar a cambiar, poco a poco, nuestra realidad ambiental y social.

4. Aprender a comprar

Aunque la etapa de remordimiento nos pueda hacer pensar que nunca más vamos a volver a comprar, la verdad es que sí lo haremos, tarde o temprano. Entonces dejar de comprar no es la opción para ser sostenibles. Lo que hay que hacer es cambiar los hábitos de consumo y reemplazarlos por otros, que sean menos dañinos para el ambiente y la sociedad.

María Jimena sugiere tres hábitos de consumo esenciales para la sostenibilidad en la moda:

  1. Comprar ropa de diseñador independiente o local
  2. Comprar ropa de segunda (¡mi favorita!)
  3. Reformar nuestras prendas

Un cuarto hábito que yo añadiría—aunque está en algún lugar entre el segundo y el tercero ya mencionados—es intercambiar ropa con amigos, familiares o, incluso, con desconocidos. En este proceso ambas partes ganan y, por la interacción personal, puede ser más fácil para los que no están acostumbrados a comprar ropa de segunda o reformar prendas. (Y prometo que funciona: ésta fue mi iniciación a la ropa de segunda y la reforma de prendas, cuando apenas estaba en el primer semestre de Fashion Studies en Parsons).

Creando fashionistas de verdad

A través de este proceso—y las adaptaciones personales que le debamos dar—podemos convertirnos en consumidores sostenibles y en lo que María Jimena considera es un fashionista “de verdad”:

Un fashionista de verdad valora lo auténtico, entiende que su ropa habla (de su identidad, sus ideas, lo que quiere…), se enamora, y sabe que sus hábitos de consumo pueden cambiar el mundo.

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Para aprender más sobre el proyecto de María Jimena, los invito a visitar su tienda online de moda sostenible, True Love & Poems (y de ahí saqué la imagen de arriba). Estoy segura de que a ella le encantaría ponerse en contacto con ustedes.

Si quieren hablar más del tema, no duden en dejarme comentarios abajo.