Laura Beltran-Rubio

Laura Beltran-Rubio is a fashion historian and creative consultant. She has a Master of Arts in Fashion Studies from Parsons School of Design, specializing in the fashion history of Europe and the Americas from the 18th through the 20th century. Her work has been published in both academic journals and online. When she is not working on her own academic research, or teaching courses in the history of art and design, Laura can be found conducting research at the Department of Drawings and Prints of the Metropolitan Museum of Art, cataloging designs for garments, jewelry, and textiles. @laurabelru

Paris Refashioned, 1957–68, en el Museo de FIT

Museum at FIT Paris Refashioned 1957-68

La minifalda. Dícese inventada por Mary Quant en Londres, lanzada en el 64, y convertida en símbolo de la moda de los 60s y la imagen de una moda joven, viva incluso hoy. Pero mientras Quant creaba su versión en Londres, Pierre Cardin hacía la suya en París, rodeado de un sinnúmero de diseñadores que, junto a él, creaban una nueva estética, nueva y fresca, inspirada en la vitalidad de la joven generación de la posguerra. Yves Saint Laurent, Karl Lagerfeld, Sonia Rykiel… todos son miembros de esta clase innovadora que emergió en París durante la década, reformando la larga historia de la alta costura parisina y reviviendo la ciudad. Esto exactamente es lo que Paris Refashioned, 1957–68, en la galería principal del Museo de FIT hasta este domingo, 15 de abril, explora.

Sobre ‘las tetas’ de Emma Watson y el feminismo

Emma Watson Feminism Vanity Fair Tim Walker March 2017

Hace algunos días, Vanity Fair reveló una nueva portada de Emma Watson, Rebel Belle, incluyendo una foto que, además de despertar controversia sobre el feminismo de la actriz, también descubre lo que es, en mi opinión, uno de los debates más importantes sobre el feminismo actual.

En la foto, tomada por Tim Walker, Watson posa con una chaqueta bolero blanca sobre los hombros, cubriendo sus senos a medias. Para muchos, haber posado semidesnuda en una revista popular es la antítesis de los estándares feministas a los que ella dice adherirse; es una hipocresía, que muestra lo mala feminista que es.

El Clóset de Sara Berman en el Museo Metropolitano de NY

Exhibition Review: Sara Berman's Closet at the Met Museum

La moda. Si me han estado leyendo durante el último año, a estas alturas ya es más que evidente que lo que más me fascina de ella es su capacidad para comunicar: con la ropa que escogemos ponernos enviamos mensajes al mundo sobre quiénes somos, qué pensamos, cómo vemos el mundo. Pero la moda—la ropa que usamos—también es reinvención. En momentos de cambio, es la moda, con nuestro proceso de vestir, uno de los instrumentos esenciales en la creación y expresión de una nueva identidad.

El closet de Sara Berman (1920–2004), expuesto en el Museo Metropolitano de Nueva York, revela la historia de la vida de esta mujer, de su reinvención.

¿Celebrando a la mujer?

Celebrating International Women's Day

8 de marzo. Día internacional de la mujer.

Por algún motivo, posiblemente ligado al poder infalible del patriarcado que me vio crecer, este día trae el recuerdo vago de una extraña tradición celebrada por primera vez en la infancia: rosas, palabras cursis, frases vacías sobre el poder femenino. Una tradición a la que, hace ya varios años, me le rebelé, y gracias a la cual, año tras año, en esta fecha, sigo recibiendo el mismo mensaje de mi mamá:

Ya sé que no te gusta que te lo diga, pero feliz día de la mujer. [Foto de una rosa, acompañada de alguna frase cursi sobre la belleza femenina.]

No es que no me guste, maui. Es que el día de la mujer, si lo vamos a celebrar, tiene que ir más allá de la superficie y de la belleza de la rosa.

La moda por el feminismo

"We should all be feminists." Maria Grazia Chiuri for Dior SS17.

Mi relación con la moda se remonta a la temprana edad. Vestida en ensembles florales, con botas escarchadas de colores que combinaban, y un pequeño moño decorando el pelo corto que—para el horror de mi mamá—tanto insistía en tener, soñaba despierta en convertirme, algún día, en la empoderada y estilosa mujer que me vio crecer: siempre vestida con sus sastres color pastel, tacones altos hasta el cielo, y los largos crespos enmarcando la hermosa sonrisa que, incluso hoy, me reconforta más que cualquier otra cosa en el mundo. Los primeros trajes fueron reemplazados constantemente por vestidos de faldas amplias para ocasiones especiales; luego, y más permanentemente, por outfits compuestos por ombligueras, jeans bota campana, y plataformas de 12 cm; y eventualmente por camisas con moños en el cuello, culottessuecos de Gucci con motivos florales. A medida que crecía, las formas en que me vestía cambiaban, pero algo siempre se mantuvo constante: la sensación de empoderamiento que con mi ropa me doy.

La “garçonne” en Colombia, según los archivos de Fotografía Rodríguez en la Biblioteca Pública Piloto

Una de las preguntas que, como historiadora de la moda colombiana, me hago con más frecuencia, es cuestionando la veracidad de las representaciones del traje en nuestro país en los años anteriores a la aparición de la cámara. Aunque, hasta hace relativamente poco, posar para una foto incluía una delicada selección del ajuar que en ella se mostraría—y sigue haciéndolo, en ocasiones—podemos afirmar que las prendas que en ella aparecen son reales; son mucho más que el producto idealizado de la imaginación del artista entrenado para mostrar, con una serie de códigos visuales, el poder del protagonista de su obra, o una copia del modelo europeo a la que se le añade la cara del personaje americano.