La moda por el feminismo

"We should all be feminists." Maria Grazia Chiuri for Dior SS17.

Mi relación con la moda se remonta a la temprana edad. Vestida en ensembles florales, con botas escarchadas de colores que combinaban, y un pequeño moño decorando el pelo corto que—para el horror de mi mamá—tanto insistía en tener, soñaba despierta en convertirme, algún día, en la empoderada y estilosa mujer que me vio crecer: siempre vestida con sus sastres color pastel, tacones altos hasta el cielo, y los largos crespos enmarcando la hermosa sonrisa que, incluso hoy, me reconforta más que cualquier otra cosa en el mundo. Los primeros trajes fueron reemplazados constantemente por vestidos de faldas amplias para ocasiones especiales; luego, y más permanentemente, por outfits compuestos por ombligueras, jeans bota campana, y plataformas de 12 cm; y eventualmente por camisas con moños en el cuello, culottessuecos de Gucci con motivos florales. A medida que crecía, las formas en que me vestía cambiaban, pero algo siempre se mantuvo constante: la sensación de empoderamiento que con mi ropa me doy.

La “garçonne” en Colombia, según los archivos de Fotografía Rodríguez en la Biblioteca Pública Piloto

Una de las preguntas que, como historiadora de la moda colombiana, me hago con más frecuencia, es cuestionando la veracidad de las representaciones del traje en nuestro país en los años anteriores a la aparición de la cámara. Aunque, hasta hace relativamente poco, posar para una foto incluía una delicada selección del ajuar que en ella se mostraría—y sigue haciéndolo, en ocasiones—podemos afirmar que las prendas que en ella aparecen son reales; son mucho más que el producto idealizado de la imaginación del artista entrenado para mostrar, con una serie de códigos visuales, el poder del protagonista de su obra, o una copia del modelo europeo a la que se le añade la cara del personaje americano.

Manus x Machina: Moda en la era tecnológica

Manus x Machina - fashion exhibition at the Costume Institute Metropolitan Museum of Art New York

Pasando la colección de arte medieval, con sus ricos tapices llenos de historias que parecen sacadas de un cuento de hadas, y después de vislumbrar algunas de las más bellas porcelanas chinas del Museo de Arte Metropolitano en Nueva York, se llega a la exposición Manus x Machina del instituto del traje. La exposición, que transformó la famosa ala de la colección de Robert Lehman del museo en una cúpula inspirada en el interior de alguna iglesia o palacio de la Florencia renacentista, es inaugurada gloriosamente por el vestido que la inspiró. Diseñado por Karl Lagerfeld para cerrar el desfile de su colección de alta costura de otoño/invierno 2014-15 para Chanel y hecho con una tela sintética de traje de buzo, con una superficie tan suave como la piel de una ballena, el vestido se extiende unos 6 metros hacia atrás con una cola que presenta la más perfecta intersección entre manus y machina: el patrón brocado sobre la tela fue dibujado a mano por Lagerfeld, luego pixelado con ayuda de un computador, insertado a presión sobre la tela con brillantes, y terminado a mano, añadiendo la pintura de oro y el recamado de perlas. Su magnífica creación tomó no menos de 450 horas de trabajo manual. Si el vestido presenta una figura embarazada hecha especialmente para la modelo que lo llevó en la pasarela hace unos años, también presenta la concepción de la más reciente visión del genio curatorial y creativo que es Andrew Bolton, curador principal del instituto del traje.

Teorizando sobre moda: Breve reseña de Colombiamoda 2016

Colombiamoda 2016 reflejó, de muchas formas, el estado de la cultura creativa actual en el país; una cultura influenciada por el legado del facilismo que, impulsado por el narcotráfico y la violencia en el último medio siglo, es algo que parecemos llevar en las venas desde el asentamiento de los colonos españoles-mozárabes que una vez habitaron este país y que, a pesar de declararse lista para enfrentar al mundo, especialmente en términos de moda, sigue estando terriblemente adormecida. Pero, más que resaltar las fallas de la moda colombiana, algo que aquellos “críticos” en busca de sus 15 minutos de fama ya han hecho por mí, aquí busco resaltar lo bueno, lo que me hace tener fe en que, algún día–ojalá no muy lejano–, la moda sea un tema de orgullo colombiano dentro y fuera del país.

Lista para Colombiamoda: Algunos pensamientos sobre la moda en Latinoamérica

Johanna Ortiz, Cali Exposhow 2015

Con Colombiamoda a punto de comenzar, he estado pensando muchísimo sobre el estado de la moda en el país y en la región más amplia de Latinoamérica. Aunque mis pensamientos sobre el tema han evolucionado a medida que desarrollo una perspectiva más crítica y educada, con el mayor conocimiento del área de estudio, hay dos tendencias que no cambian: Primero, que la moda Colombiana (y de América Latina) tiene un gran potencial para llamar la atención de consumidores cosmopolitas de distintas partes y para proveer al mercado de la moda internacional con bienes de clase mundial; y segundo, que hay una necesidad latente de desarrollar una aproximación más crítica frente al tema, en donde se hable de moda como un fenómeno local dentro de su contexto.

Hoy comparto una reflexión que escribí sobre el tema hace más o menos un año y medio.

Reflexiones de estilo: Sobre el uso de colores fuertes

Style Reflections: On Wearing Bright Colors

Una de mis formas favoritas de hacer investigación de moda es documentando y reflexionando sobre mis prácticas de vestir. Al hacerlo, atravieso un proceso de introspección en el cual cuestiono no sólo las prendas que escojo usar—tanto en el diario vivir como en ocasiones especiales—sino también las razones que se encuentran detrás de mis elecciones. Es un proceso de auto-etnografía que me permite explorar la relación entre mi cuerpo, su extensión material en la ropa, y el contexto social en el que habita.