Teoría y Crítica de Moda

¿Celebrando a la mujer?

Celebrating International Women's Day

8 de marzo. Día internacional de la mujer.

Por algún motivo, posiblemente ligado al poder infalible del patriarcado que me vio crecer, este día trae el recuerdo vago de una extraña tradición celebrada por primera vez en la infancia: rosas, palabras cursis, frases vacías sobre el poder femenino. Una tradición a la que, hace ya varios años, me le rebelé, y gracias a la cual, año tras año, en esta fecha, sigo recibiendo el mismo mensaje de mi mamá:

Ya sé que no te gusta que te lo diga, pero feliz día de la mujer. [Foto de una rosa, acompañada de alguna frase cursi sobre la belleza femenina.]

No es que no me guste, maui. Es que el día de la mujer, si lo vamos a celebrar, tiene que ir más allá de la superficie y de la belleza de la rosa.

La moda por el feminismo

"We should all be feminists." Maria Grazia Chiuri for Dior SS17.

Mi relación con la moda se remonta a la temprana edad. Vestida en ensembles florales, con botas escarchadas de colores que combinaban, y un pequeño moño decorando el pelo corto que—para el horror de mi mamá—tanto insistía en tener, soñaba despierta en convertirme, algún día, en la empoderada y estilosa mujer que me vio crecer: siempre vestida con sus sastres color pastel, tacones altos hasta el cielo, y los largos crespos enmarcando la hermosa sonrisa que, incluso hoy, me reconforta más que cualquier otra cosa en el mundo. Los primeros trajes fueron reemplazados constantemente por vestidos de faldas amplias para ocasiones especiales; luego, y más permanentemente, por outfits compuestos por ombligueras, jeans bota campana, y plataformas de 12 cm; y eventualmente por camisas con moños en el cuello, culottessuecos de Gucci con motivos florales. A medida que crecía, las formas en que me vestía cambiaban, pero algo siempre se mantuvo constante: la sensación de empoderamiento que con mi ropa me doy.

Manus x Machina: Moda en la era tecnológica

Manus x Machina - fashion exhibition at the Costume Institute Metropolitan Museum of Art New York

Pasando la colección de arte medieval, con sus ricos tapices llenos de historias que parecen sacadas de un cuento de hadas, y después de vislumbrar algunas de las más bellas porcelanas chinas del Museo de Arte Metropolitano en Nueva York, se llega a la exposición Manus x Machina del instituto del traje. La exposición, que transformó la famosa ala de la colección de Robert Lehman del museo en una cúpula inspirada en el interior de alguna iglesia o palacio de la Florencia renacentista, es inaugurada gloriosamente por el vestido que la inspiró. Diseñado por Karl Lagerfeld para cerrar el desfile de su colección de alta costura de otoño/invierno 2014-15 para Chanel y hecho con una tela sintética de traje de buzo, con una superficie tan suave como la piel de una ballena, el vestido se extiende unos 6 metros hacia atrás con una cola que presenta la más perfecta intersección entre manus y machina: el patrón brocado sobre la tela fue dibujado a mano por Lagerfeld, luego pixelado con ayuda de un computador, insertado a presión sobre la tela con brillantes, y terminado a mano, añadiendo la pintura de oro y el recamado de perlas. Su magnífica creación tomó no menos de 450 horas de trabajo manual. Si el vestido presenta una figura embarazada hecha especialmente para la modelo que lo llevó en la pasarela hace unos años, también presenta la concepción de la más reciente visión del genio curatorial y creativo que es Andrew Bolton, curador principal del instituto del traje.