Moda y feminismo

Sobre ‘las tetas’ de Emma Watson y el feminismo

Emma Watson Feminism Vanity Fair Tim Walker March 2017

Hace algunos días, Vanity Fair reveló una nueva portada de Emma Watson, Rebel Belle, incluyendo una foto que, además de despertar controversia sobre el feminismo de la actriz, también descubre lo que es, en mi opinión, uno de los debates más importantes sobre el feminismo actual.

En la foto, tomada por Tim Walker, Watson posa con una chaqueta bolero blanca sobre los hombros, cubriendo sus senos a medias. Para muchos, haber posado semidesnuda en una revista popular es la antítesis de los estándares feministas a los que ella dice adherirse; es una hipocresía, que muestra lo mala feminista que es.

¿Celebrando a la mujer?

Celebrating International Women's Day

8 de marzo. Día internacional de la mujer.

Por algún motivo, posiblemente ligado al poder infalible del patriarcado que me vio crecer, este día trae el recuerdo vago de una extraña tradición celebrada por primera vez en la infancia: rosas, palabras cursis, frases vacías sobre el poder femenino. Una tradición a la que, hace ya varios años, me le rebelé, y gracias a la cual, año tras año, en esta fecha, sigo recibiendo el mismo mensaje de mi mamá:

Ya sé que no te gusta que te lo diga, pero feliz día de la mujer. [Foto de una rosa, acompañada de alguna frase cursi sobre la belleza femenina.]

No es que no me guste, maui. Es que el día de la mujer, si lo vamos a celebrar, tiene que ir más allá de la superficie y de la belleza de la rosa.

La moda por el feminismo

"We should all be feminists." Maria Grazia Chiuri for Dior SS17.

Mi relación con la moda se remonta a la temprana edad. Vestida en ensembles florales, con botas escarchadas de colores que combinaban, y un pequeño moño decorando el pelo corto que—para el horror de mi mamá—tanto insistía en tener, soñaba despierta en convertirme, algún día, en la empoderada y estilosa mujer que me vio crecer: siempre vestida con sus sastres color pastel, tacones altos hasta el cielo, y los largos crespos enmarcando la hermosa sonrisa que, incluso hoy, me reconforta más que cualquier otra cosa en el mundo. Los primeros trajes fueron reemplazados constantemente por vestidos de faldas amplias para ocasiones especiales; luego, y más permanentemente, por outfits compuestos por ombligueras, jeans bota campana, y plataformas de 12 cm; y eventualmente por camisas con moños en el cuello, culottessuecos de Gucci con motivos florales. A medida que crecía, las formas en que me vestía cambiaban, pero algo siempre se mantuvo constante: la sensación de empoderamiento que con mi ropa me doy.