“China: Through The Looking Glass” en el Met Museum

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El martes pasado tuve la oportunidad de asistir al Preview de la más reciente exposición en el Instituto del Traje del Met: China: Through the Looking Glass (algo así como China, a través de la mirada en el espejo), y estoy obsesionada. Aunque no he ido a muchas exposiciones en el Instituto del Traje y mi opinión, muy probablemente, no es la más educada, ésta es, sin duda, mi exposición favorita hasta el momento.

No estoy muy segura de que la exposición tenga un orden específico—un problema, me he dado cuenta, bastante común en exposiciones de moda—así que decidí seguir mi instinto y seguir e orden que me pareció más lógico. Comencé en las galerías del Instituto del Traje (llamado oficialmente Anna Wintour Costume Center) y luego subí al segundo piso, en las galerías chinas. Aunque la mayor parte del tiempo mi recorrido tuvo sentido, hubo algunos momentos en que no tanto. Pero todo estaba divino, a pesar del orden/desorden, y mágico.

En el momento en que entré a la galería principal del Instituto del Traje me sentí inmersa en una atmósfera de miscticismo, en una tierra desconocida para mí, que solamente conozco a través de las imágenes, ya familiares, que he visto de ella en mi vida. La música era intensa y los cortos de la película El Último Emperador ayudaban a crear una atmósfera perfecta, donde China era recreada a través del arte del vestido. En la película se pueden ver los maravillosos vestidos que usan hombres y mujeres, y el rojo—probablemente el color más poderoso en China, de acuerdo con lo que he aprendido de mis amigos chinos—y los bordados fuertes, coloridos, incluso dorados, son los principales protagonistas. Los trajes de la película crean la perfecta conversación entre las prendas expuestas, en donde las creaciones contemporáneas de diseñadores de moda occidentales conviven, frente a frente, con prendas históricas que fueron utilizadas por los Emperadores en su momento. Desde este primer momento de la exposición, es clara la interacción entre Este y Oeste, tal y como lo planteó Andrew Bolton, curador.

La galería más pequeña del Instituto del Traje es como un escape de la intensidad de la vida dinástica en China. Transportándome a un periodo más tarde, después de las dinastías, vi la belleza del Qipao, en varios cortos de películas así como en los diseños inspirados por esta forma clásica y sensual. Los videos hacen énfasis en las historias de amor de las mujeres que usan el Qipao, y la música es perfecta para crear un ambiente nostálgico que celebra el amor perdido. Eros (2004), por ejemplo, no sólo muestra la historia de la mujer, pero también el proceso de hechura del maravilloso vestido que ella usa. En The Mood For Love (2000), el vestido abraza el cuerpo de la mujer resaltando perfectamente sus curvas naturales, y el ángulo de la cámara, que se concentra en su cuerpo, muestra la sexualización del cuerpo de la mujer que usa el Qipao, prueba definitiva del concepto de la “mirada masculina” cinemática de Laura Mulvey. Los cortos de las películas y la música que los acompaña crea un ambiente perfecto para la galería, donde el amor—o su ausencia—es el tema principal. Hay, también, un sentido de multiculturalismo, nuevamente, por la interacción entre China y el Occidente en la música. A mí, particularmente, me encantó oír la canción Quizás, quizás, quizás, pues me recordó de mi infancia y, claramente, hme hizo llenar de todo tipo de emociones. Y como las exposiciones son especialmente exitosas cuando logran que la audiencia se ponga emocional, este fue el momento en que me enamoré de ésta. ¡Me desarmó!

Justo al lado de la maravillosa atmósfera del amor en los videos, vhabía una gran cantidad de vestidos, uno al lado del otro, mostrando versiones más contemporáneas, occidentales, del Qipao. Los diseñadores de estas piezas incluyen a Tom Ford, March Jacobs para Louis Vitton, John Galliano para Dior, e incluso Jean Paul Gaultier. El Qipao es, definitivamente, uno de los símbolos más importantes de China en Occidente, es simple y versátil, y puede adaptarse a una gran variedad de colores, texturas, e incluso, telas. No cabe duda de que ha sido una gran fuente de inspiración para diseñadores occidentales y me alegra mucho que tenga su propia galería en la exposición.

Cambiando el tema, a pesar de la idea del curador de mostrar las interacciones entre China y el Occidente, el hecho de que la exposición se llame “China: Through the Looking Glass” inherentemente implica que muestra una visión de china a través de los ojos occidentales. Hay, definitivamente, una cuestión de estereotipos y colomialismo que se debe tocar, y la exhibición, en sí misma, lo hizo en una de las galerías. En el primer piso, un pequeño lobby que separa los dos pisos principales, explora algunas de las apropiaciones culturales de China en Occidente. Está el traje “Mao,” usado por Tseng Kwong Chi como el vehículo para explorar estereotipos en EEUU durante la década de 1980, parte de su serie “East Meets West,” y cómo Vivienne Westwood lo usó como parte de una de sus colecciones en el 2012. Está, también, uniformes de la guardia roja, apropiados por Galliano para Dior en su colección primavera/verano de 1999. Hay muestras de cómo Andy Warhol incluyó la cara de Mao en su arte, también presente en vestidos de Westwood. Esta revolución cultural, que sucedió en la segunda mitad de la década del 70 y durante los años 80, influenció fuertemente el arte americana y europea, y se dice fue inspirada por la visita del presidente Nixon a China en 1973.

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La exposición continúa en el segundo piso, donde entramos en una era inspirada por Hollywood y los veinte, nuevamente animada con música y cortos de películas. La presencia de la figura icónica de Anna May Wong, quien jugó un papel tan importante en la creación de fantasías de China en la década de 1920, tomando roles como la “sumisa Flor de Loto” y la “depredadora y calculadora Lady Dragon,” era una necesidad en esta parte. La galería la atrapa en alusiones occidentales y asociaciones con China, mostrando perfectamente lo que el vidrio de la mirada significa y cómo ha dado forma al mundo de la moda en occidente por siglos.

Después de esta entrada al segundo piso, hay una colección de galerías más pequeñas, que exploran la forma en que China ha interactuado con Occidente a través de la historia. Desde la exportación de sedas, que comenzó en la época de auge del Imperio Romano y ha inspirado la creacion de chales españoles y vestidos de Balenciaga por igual, entre otros tesoros, hasta la controversial colección “Opio” de Yves Saint-Laurent, fuertemente criticada por reducir a China a la concepción de las guerras del opio con Gran Bretaña en la carrera imperialista, China es vista a través de una variedad de temas. La caligrafía y las porcelanas blanco-y-azul—mis favoritas!—, e incluso perfume y las artes escénicas, forman también parte de los temas que crean una idea completa de las chinoiseries, que han sido reflejadas en la moda por siglos como una “invención ficticia y fabulosa, que ofrece una realidad alterna con una ilógica soñadora, casi alucinante.”

De este segundo piso, quiero resaltar el uso del Jardín en la exposición. Éste es uno de mis lugares favoritos en el museo desde que lo descubrí el año pasado, y lo visito con frecuencia para leer y vivir la magia de una realidad alterna. Pero verlo hacer su magia en la exposición, con la luna roja Budista en el agua, y los maravillosos vestidos flotando como deidades sobre ella, me hicieron más que feliz. ¡Lo amé!

Finalmente, antes de salir de la exposición—súper llena de emociones y todavía sin creer lo que mis ojos habían visto—caminé por las últimas galerías de China antigua. Una de ellas tenía las más hermosas joyas y accesorios, hechos con Jade, diamantes y rubías—básicamente todas mis piedras favoritas en el mismo lugar, ¡increíble! Y luego vino el último vestido, diseñado por Guo Pei—quien también diseñó el vestido que Rihanna usó en la gala—y que, rodeado de todo tipo de enormes sculturas provenientes de la antigua China, se posaba en la galería dándole luz y brillo, como la diosa más importante de todas, dejándome más que anonadada—con la boca abierta y todo!

 

*Las palabras citadas vienen de las leyendas en la exposición.